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Cómo reunificar deudas sin hipoteca ni aval

Cómo reunificar deudas sin hipoteca ni aval

La reunificación de deudas es la unión de todos los préstamos abiertos que tenga un prestatario, combinándolos en un solo crédito. Para conseguir este acuerdo debemos contar con la aceptación de todas las entidades en las que tengamos los préstamos pendientes y al unificar los préstamos conseguiremos un interés diferente. En este artículo encontrarás toda la información sobre la unificación de deudas sin hipoteca.

Aunque lo más frecuente a la hora de reunificar deudas es contar con una hipoteca o con un aval, también es posible conseguir la unificación de préstamos sin hipoteca. Lo primero que debemos tener en cuenta es que, para reunificar deudas sin hipoteca ni aval, necesitaremos algún otro tipo de garantía que pruebe una buena solvencia. Un ejemplo de ello es la demostración documental de que percibimos ingresos fijos.

Las ventajas de unificar préstamos

La reunificación de deudas, con o sin hipoteca, tiene grandes ventajas para el prestatario.

La principal ventaja de la reunificación de deudas es que se suprimen todos los préstamos para convertirlos en uno solo. De esta forma, todos esos préstamos con intereses distintos, plazos de amortización distintos y en entidades distintas se puede unificar para convertirse en uno solo. Las condiciones del nuevo préstamo unificado se pueden negociar, pero como norma general se consigue una cuota mensual más económica a cambio de devolver el préstamo durante un periodo de amortización más amplio.

Por tanto, dos de las grandes ventajas que obtendremos con la reunificación de deudas las encontramos en el pago de una única cuota mensual a un precio más reducido que la suma de todas las cuotas asumidas hasta entonces. Además de ahorrar en tiempo y en dinero, si aportamos garantía hipotecaria conseguiremos un tipo de interés inferior que en cualquier otro tipo de préstamos. Por lo general, la entidad que nos conceda este préstamo otorga libertad de elección en el plazo de amortización de la deuda.

¿Cuánto cuesta hacer una reunificación de deudas?

Antes de decidirte a reunificar tus deudas deberías hacer un cálculo del coste total y calcular si es rentable a largo plazo o no. Reunificar deudas conlleva una serie de gastos adicionales que hay que tener en cuenta antes de iniciar el proceso. Estos son:

  • Comisiones por amortización anticipada. Es bastante habitual que los préstamos e hipotecas incluyan en el contrato una comisión por amortizar de forma anticipada. Esta comisión se aplica cuando el prestatario abona cantidades “extra” de dinero, además de la cuota que habitualmente hay que pagar. La cantidad que supone esta comisión no suele exceder el 1% del capital.
  • Comisión de apertura. Para reunificar deudas hay que pedir un nuevo préstamo que las unifique a todas y cancelar todos los demás. Esta apertura del nuevo préstamo suele conllevar otra comisión, la de apertura. Normalmente, este gasto va del 1% al 3% del capital del préstamo, pero también es posible que se pueda abrir un préstamo sin esta comisión. Como siempre, esto dependerá de la entidad financiera y del resto de condiciones del préstamo.
  • Pago a la agencia mediadora. Es bastante frecuente que el prestatario recurra a un intermediario, una agencia mediadora que se encargue de los pormenores de este proceso. En ese caso y, dependiendo de los servicios que se contraten, hay que añadir los honorarios de dicha agencia mediadora.

¿A quién solicitar una reunificación de deudas?

La reunificación de deudas se puede solicitar a prácticamente cualquier entidad financiera. Las entidades financieras pueden ser tanto empresas que conceden préstamos como bancos. Una reunificación de deudas no deja de ser una apertura de un nuevo préstamo que sirve para cancelar otros préstamos, por lo que las entidades que ofrecen préstamos suelen ofrecer también la posibilidad de reunificar deudas.

¿Se puede realizar una unificación de deudas sin hipoteca ni aval?

En teoría sí se puede. El problema a la hora de hacer una reunificación de deudas es que el prestatario deberá aportar pruebas concluyentes de que su solvencia es buena. Normalmente, una hipoteca o un aval son las “pruebas” que se ofrecen a la entidad bancaria. De esta forma, si el prestatario no pagara su deuda, la entidad financiera podría quedarse con la vivienda de la hipoteca o con el aval.

Al no tener ninguna de estas dos pruebas de fiabilidad, el prestatario tendrá que aportar otra serie de avales que demuestren que podrá hacerse cargo de los pagos del préstamo. Ten en cuenta que una reunificación de deudas no deja de ser otro préstamo que se pide para pagar otra serie de préstamos abiertos, así que tener una buena economía es fundamental para que se pueda llevar a cabo.

 

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