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Las diferencias entre hipotecas fijas y variables: sus pros y sus contras

Las diferencias entre hipotecas fijas y variables: sus pros y sus contras

Si estás pensando en pedir una hipoteca para financiar tu vivienda, sabrás que existen varios tipos de hipoteca dependiendo de cómo se paguen sus intereses. Existen tres opciones a la hora de tener una hipoteca: la hipoteca a tipo fijo, la hipoteca a tipo variable y la hipoteca mixta, que combina los dos.  

La hipoteca a tipo fijo es aquélla en la que los intereses son siempre los mismos. Es decir, las cuotas que le tenemos que pagar al banco para devolver el préstamo no varían, ni siquiera con la bajada o la subida del euríbor u otros índices, sino que se mantienen igual hasta el fin de la hipoteca. 

La hipoteca variable es aquélla en la que los intereses sí pueden variar y, por lo tanto, las cuotas que hay que pagar cada mes pueden ser diferentes. En las hipotecas variables, los intereses varían según los índices de referencia que incluyan. El euríbor es el índice más frecuentemente utilizado. Si éste sube o baja, más cara o más barata será la cuota mensual.  

La diferencia entre las hipotecas a tipo fijo o variable, por lo tanto, son sus cuotas. Con una hipoteca fija se pagan siempre las mismas, las que hayamos fijado al inicio de la hipoteca. En la hipoteca variable, las cuotas se pagan en función al estado de los índices de referencia. 

Ventajas de las hipotecas a tipo fijo y a tipo variable

Ambos tipos de hipoteca tienen sus pros y sus contras y, dependiendo de la situación en a que te encuentres, te convendrá decantarte por una o por otra. 

La ventaja de una hipoteca fija es la seguridad de pagar siempre la misma cuota. Esta estabilidad permite hacerse una idea del gasto que habrá que asumir a lo largo de todo el plazo de amortización. Con esta seguridad viene el poder despreocuparse de si el euríbor sube o baja u otras incertidumbres. 

La ventaja de una hipoteca a tipo variable es que te podrás beneficiar de las bajadas del euríbor. Además, los bancos suelen dar plazos de amortización más amplios para devolver el préstamo en las hipotecas variables, así que, si lo necesitas, podrías escoger un plazo de hasta 40 años. 

Inconvenientes de las hipotecas a tipo fijo y a tipo variable

El inconveniente de la hipoteca fija es que habrá momentos en los que el euríbor esté muy bajo (como en la actualidad) y no te podrás beneficiar de ello. A priori puede parecerte que los intereses de una hipoteca fija son más altos que los de una variable, pero esto sólo es comprobable una vez que haya terminado el plazo de amortización, ya que es imposible prever el futuro del euríbor y saber cuántos intereses acabarías pagando con una hipoteca variable.  

El contra de la hipoteca variable es éste mismo factor. Que si el euríbor sube de forma espectacular (como sucedió hace una década), tus cuotas subirán considerablemente. Ten en cuenta que los plazos de la devolución de una hipoteca son muy largos, de entre 20 y 30 años, y es imposible prever lo que pasará durante estas décadas. 

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